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Cuentos - page 2

Pantalones imperfectos

in Cuentos por

La primera sensación al verlos fue de alegría sabiendo que iban a encajar perfectamente en mí.

Era justamente lo que necesitaba para mis mejores galas. Presumir de curvas y de buen gusto. A todos nos gusta presumir de algo.

Me imaginé a la gente observándome pasear con ellos, caminando sonriente, a cámara lenta y con orgullo.

La primera impresión me cautivó. De tacto suave, supieron encandilarme con todos esos buenos atributos. A simple vista todo era genial. Nada que reprochar. Todo eran ventajas. Perfectas sus medidas. Ni demasiado largos ni demasiado cortos. Ni anchos ni estrechos. Estábamos hechos el uno para el otro. Seguir Leyendo

El día y la noche

in Cuentos por

Todos los amaneceres parecían ser importantes. Cada uno de ellos era el comienzo de un nuevo día.

El Día, madrugador como siempre, se levantaba cada mañana con alegría y optimismo para dar lo mejor de sí mismo. Hacía de ello su manera de vivir y, con su energía matutina, buscaba disfrutar cada momento que sucedía a su despertar.

Los días podían ser mejores o peores pero él siempre respondía a todo con su sonrisa. De esta manera, siempre recibía algo positivo y, por pequeñito que fuera, se sentía recompensado y agradecido.

La Noche, en cambio, se sentía tranquila justo cuando terminaban los atardeceres. Encontraba ahí su momento, su tranquilidad y su calma. Pensaba en esa manera de ser que tenía El Día y en esa forma de tomarse la vida que, en el fondo, era muy parecida a como se lo tomaba ella y, aunque no podían coincidir, sus vidas estaban llenas de similitudes. Seguir Leyendo

Dulce inocencia

in Cuentos por

Parecías muy contenta Dulce Inocencia.

La verdad es que la alegría está en uno mismo. Incluso en momentos de incertidumbre o desconcierto queda algo en tu interior enérgico y alegre. Puede que se oculte en un rinconcito dentro de ti. A veces sientes que tu alegría se esfuma pero, por suerte, esa alegría está en ti. Has dejado de sonreír por unos momentos, quizás se alargue unos días. Eso terminará pronto. Es el puro trámite que tienes que pasar hasta que de nuevo tus mejillas se sonrojen y vuelva en ti una sonrisa. Esa sonrisa especial. Te aferras a esa idea sin importar como actúen los demás, tan inocente como sólo tú, Dulce Inocencia eres. Cuestión de tiempo.

Pensaste en la sensación de tener algo brillante en tus manos, dorado, que crees que tiene mucho valor. Pero, como bien sabes, no todo lo que reluce es oro.

Quizás sientas rabia y dolor. “¿cómo me ha podido pasar esto a mí?” te preguntas. No importa. No quiero que cambies. Te quiero dulce e inocente, porque es así como te llamas. Una pequeña decepción te puede hacer más fuerte. Levántate y mira al frente. No sientas odio. Seguir Leyendo

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