El barrio donde vivo, el Cabañal

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El otro día, una amiga extranjera me preguntaba un poco sorprendida “Pablo, ¿qué es lo que está pasando en tú barrio?

Básicamente lo que pasa es que mi ciudad está dirigida por unos políticos de derechas, mucha gente sabe que son de ultraderecha, fascistas disfrazados en un partido que pretende disimular y arrimarse al centro pero con claros tintes, acciones, medidas y decisiones extremas que perfectamente firmaría el mismísimo Franco.

Ahora, para encubrir y enmascarar todas esas acciones, estos políticos de muy poco talante intentan desviar las miradas del ciudadano, y gustosamente se dedican a derribar un barrio, el barrio donde vivo, el barrio donde me he criado, el barrio del Cabanyal. Barrio tradicionalmente de pescadores con cierta carisma y especial por su historia y simbología.

Derriban nuestras casas y, con ellas, nuestra historia. Lo hacen utilizando la fuerza, abusando del poder, olvidando o, mejor dicho, haciendo caso omiso a que esta parte de la ciudad es un Bien de Interés Cultural (BIC). Derribando nuestra cultura y nuestro patrimonio del que tanto nos enorgullecemos en España.

Derriban 450 casas que por ley jamás podrían ni deberían ir a derribo. En busca del beneficio personal de unos pocos, atentando y saltándose a la torera el recurso de Gobierno que se había presentado para la paralización del derrumbe.

Esto es precisamente lo que pasa en mi barrio.

Utilizando el autoritarismo como arma, la violencia y abusando del poder, degradando previamente la zona, tomando medidas para hacerla insegura, peligrosa y sucia, y, por supuesto, aniquilando los principios fundamentales de las personas como puedan ser la dignidad, la libertad, la igualdad, la equidad, la solidaridad, la tolerancia, el pluralismo, etc. etc.

Vosotros, políticos de “centro”, ya nos llevasteis a la guerra de Iraq originando los atentados del 11M (en contra de la opinión pública en las que superamos los récords habidos y por haber en cuando a manifestaciones se refiere), ya mentisteis con el Prestige, el accidente de avión del Jakolev, la trama Gürtel y los trajes de Camps, la corrupción de Jaume Matas… y aún seguís con los derribos de mi barrio, “El Cabanyal”, patrimonio histórico y cultural no sólo de Valencia sino de España.

“El Cabanyal” es un pedacito pequeño de nuestro territorio pero que, simboliza cualquier otro pedacito que hayáis podido visitar en vuestros viajes y por eso se llena de grandeza. Derribar “El Cabanyal” es sinónimo de derribar “La Catedral de Valencia”, sinónimo de destruir “L’albufera”, sinónimo de acabar con “La Alhambra”, “La Sagrada Familia de Gaudi” o “El Parque del Retiro”.

Y, de paso, utilizando la fuerza sin respetar el honor ni la libertad de expresión, mostráis y os enorgullecéis en los medios informativos lo dictadores que sois. Medios valencianos que claramente están vendidos y sometidos a vuestras ideas para manipular y ocultar la verdad.

No nos vamos a dejar que nos tratéis como a ratas. Más que defender mi casa, una calle o un barrio, defendemos una idea, una causa.

A todos los que decís que este es un barrio de putas, “yonkis” y gitanos y que justificáis el derribo apoyándoos en ello sólo puedo llamaros IGNORANTES, en mayúsculas. Si cada barrio conflictivo de España en el que haya putas, “yonkis” o gitanos… tuviéramos que derribarlo… nos íbamos a quedar solos, sin nada ni nadie. Independientemente de la repulsa que puedas tener sobre la prostitución, las drogas o lo muy racista que puedas llegar a ser la destrucción ni es la medida ni la solución a llevar a cabo. Pero también te sugiero que no vengas aquí a “pillar” tu gramo de “coca”, a “follarte” a una puta por 20 euros o a al mercadillo del jueves donde encuentras esas botas a 10 euros que gustosamente te venden los gitanos.

Quizás, con el derribo, vuestros amigos políticos de “centro” os manden a toda esta gente a vuestros barrios para que podáis lidiar con ellos más fácilmente y utilizar sus servicios de una forma mucho más cómoda.

Por suerte, no todas las personas piensan de esta forma tan insensata y estúpida ni movidos ni corrompidos por el dinero y el poder. Aquellos con un mínimo de sentido común sabemos que existen otras medidas y posibilidades. Sabemos que existen medidas de integración social y cultural. Sabemos que ante el derribo y la irracionalidad deberíamos de anteponer una política mucho más sostenible acorde con el entorno, con la ciudad, políticas de desarrollo de la zona y de rehabilitación. Que cierto es que hay unas cuantas casas que están abandonadas, ocupadas ilegalmente o viejas, pero, que a su vez, es totalmente innecesaria e injustificada la demolición. La cordura dice que la historia hay que respetarla. El plan de derrumbe presentado por “los amigos de centro” carece totalmente de cordura, sostenibilidad y sensatez. Ni siquiera las nuevas viviendas iban a encajar en el resto del barrio, rompiendo así la imagen tan entrañable que en su conjunto tiene la zona. Demasiada “anticonstitucionalidad” como para no detener el derribo, ¿Verdad?

De esta manera, si permitimos que tus políticos actúen como ellos quieran volverán a hacerlo una y otra vez. Como se dice en una canción de un famoso grupo mexicano “si le das más poder al poder, más duro te van a venir a joder”.

Políticos que muy inteligentemente degradaron hace tiempo el barrio, al igual que han hecho con otras barriadas. Políticos que tranquilamente envían decenas y decenas de millones de euros en dinero negro a paraísos fiscales con los que tranquilamente restaurarías mi barrio e incluso toda Valencia. Políticos que no gastan nada en trajes o son capaces de gastar 375€ en una escobilla del wáter de su palacete particular y, que con una nómina “mileurista”pueden pagar una fianza de 3 millones de euros. Políticos que prohíben una exposición fotográfica en el Museo Valenciano de de la Ilustración y Modernidad (MUVIM) porque habían fotos que hacían referencia a Camps y sus secuaces. Políticos que sutilmente permitieron el abandono de la zona que presuntamente va a derribo, permitiendo alojarse allí de forma ilegal a personas que no tienen nada que ver con lo que los demás reclamamos y que sólo contribuyen a dar una imagen nefasta del resto de vecinos y casas. Personas, que estratégicamente han sido colocadas y que gozan de ciertos privilegios y libertad para delinquir, permitiéndoles establecerse y formar, en cierto modo, sus propios guetos. Personas colocadas por esos políticos que, de igual manera, permitieron y colocaron en la zona varios furgones que repartían metadona para eso pobres “yonkis” terminales que ambulaban por el barrio dejando en los parques jeringuillas y contribuyendo a degradar más aún la imagen del “Cabanyal”.

robar delito pobres

Éstas son sólo algunas de las políticas y medidas que “los amigos de centro” han utilizado para salvaguardar mi
barrio. Medidas en las que unos policías (locales o nacionales) puede recibir órdenes para inflarnos a porrazos si vamos a evitar el derribo de una casa, de lo que nos pertenece. Medidas en las que esos mismos policías se pasean impasibles con sus coches durante más de 10 años por todos estos “guetos” de los que os hablo sin remediar el verdadero problema que aquí se vive y todo porque son unos “mandaos” que reciben órdenes de los de arriba.

De nada ha servido que hubiera una paralización cautelar para no derribar como habéis podido ver.

Siento vergüenza de ver como funcionan las cosas en mi ciudad, la ciudad que tanto amo y quiero y que, siempre que vienen mis amigos de fuera a visitarme, muestro y enseño con orgullo. Siento vergüenza de “los amigos de centro” que, con tal de camuflar el escandaloso caso “Gürtel” son capaces de hacer cualquier cosa. Siento vergüenza que violen así los derechos fundamentales del ciudadano y el respeto al patrimonio cultural, seas o no del barrio, estés a favor del derribo o no, seas de un partido u otro.

Todo esto sin mencionar la especulación a la que se va a someter a la zona, la expropiación y las condiciones ofrecidas a las personas afectadas de pleno.

La democracia ha sido castigada y por eso hay que hacerse notar. No importa ser una minoría porque no siempre vence ni la multitud ni la tiranía.

Estos motivos son los que me hacen sentir, ¿cómo decirlo de manera suavizada? un poco indignado.

Vosotros, los que formáis parte de este partido y simpatizáis con estas ideas sois colaboradores de que la historia se repita, cómplices de la dictadura que vivimos aquí en mi ciudad, cómplices de las injusticias, el dolor, la expropiación, la violencia, el miedo y la inseguridad. Cómplices de la mentira.

un pueblo que elige

Mientras sigamos votando a estos “amigos de centro” las cosas serán muy difíciles de cambiar pero me alegro de no formar parte de esta mierda.

Por suerte, todavía estamos a tiempo de evitar que este atentado se cometa.

¡Esto sí que es un atentado contra la democracia señora Cospedal!

Espero que la conciencia no os deje dormir tranquilos. Salvem El Cabanyal!

miedo cama

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