¿Existió o no existió?

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El otro día pude escuchar una conversación bastante intensa y, por momentos, acalorada sobre la existencia de uno de los personajes que más han dado que hablar a lo largo de la historia.

Quién me iba a decir que dos de las personas más influyentes en mi vida iban a mantener una charla sobre si esa persona había sido real o no. El ser del que hablaban era Jesucristo.

Más allá de las creencias que puedas tener o a la religión a la que pertenezcas, si es que te decantas por alguna, es indudable que Jesús dejó huella en la humanidad tanto si vivió realmente como si no lo hizo.

No voy a ser yo quien demuestre o solvente la duda, puesto que, hasta la fecha, no hay nadie que pueda demostrar ni una cosa ni la otra. Tampoco voy a ceñirme o a tratar de explicar las posturas de esas dos personas, puesto que son opiniones personales que podrías compartir o no.

Lo que realmente me parece entrañable de toda esta historia, la de Jesús, es el mensaje que se quiso transmitir. Fue la primera vez que alguien intentó instaurar un mensaje de amor que caló en la muchedumbre del momento consiguiendo que perdurase a lo largo de la historia hasta llegar a nuestros días, aunque es una lástima que no se lleve a cabo como se debería de hacer.

Si lo pensáis, las diferencias entre esa sociedad y la actual son mínimas. Seguimos siendo individuos manipulados y exprimidos por los líderes que gobiernan con las mismas ansias de poder, estatus y riqueza sin importar lo que nos pueda suceder.

De vez en cuando salen a la luz personajes carismáticos que predican hacer el bien y no el mal. Desde monjas como La Madre Teresa de Calcuta a pastores como Martin Luther King, pensadores como Mahatma Gandhi, presidentes como Nelson Mandela o músicos como Bob Marley. Todos con una forma de vida bien distinta pero basados en el mismo mensaje de paz y amor.

Relacionar a la iglesia católica actual con el personaje de Jesucristo me parece una aberración total y el mayor de los absurdos. Digo esto porque me parece que Jesús debió de ser un tipo normal, adelantado a su época, una persona realmente inteligente con un potencial mental increíble. Forjó su leyenda sin quererlo sin ánimo de ser recordado y sin querer nada a cambio. La “iglesia” actual sigue siendo igual de sangrienta que antaño. Siguen beneficiándose de la fe de los demás enriqueciendo sus arcas sin límites y se alejan totalmente de ese mensaje de paz y amor. Sigue pensando que la homosexualidad es una enfermedad, está en contra del uso del preservativo y sigue marcando claras diferencias entre el hombre y la mujer. Relacionar estos conceptos con la idea inicial de nuestro personaje sería demasiado hipócrita por mi parte.

¿Cuánto real o irreal hay en esta historia? ¿De verdad Jesús podía hacer que los ciegos volvieran a ver o hacer andar a los inválidos? Me planteo que, en caso de existir, podría haberse tratado de un pensador que supiera manejar bien la fuerza mental de los demás, quizás el primer curandero consagrado del momento, osteópata o qué se yo. Supongo que cualquier masajista mediocre actual podría ser considerado un dios en aquellos tiempos. Hablamos de momentos en los que la vida humana no tenía ningún valor, a la gente se le mataba por nada, un simple dolor de muelas terminaba contigo y el pueblo era ignorante desconocedor de cualquier cosa que hoy podría ser la más sencilla y básica. Fijaos en cómo nos manipulan hoy en día y eso que presumimos de ser inteligentes y cultos. Pero de ahí a pensar que los mares se abrían y la gente caminaba entre las aguas hay un mundo, un mito.

Y ese mito es el que me resulta poco creíble. La verdad que, para mí, nada creíble. La iglesia ha aprovechado la historia para ensalzar ese mito. Y, no sólo eso, ha convertido a seres despreciables o asesinos de masas en auténticos héroes y a desterrado en el más duro ostracismo a muchas otras personas que eran humildes con un gran corazón que lo único que hacían era ayudar a los demás y hacerles ver que había algo más que ser un borrego más del rebaño. Claro, eso no interesaba.

Que un mensaje de amor haya perdurado tanto tiempo y se haya focalizado en una sola figura quizás no sería justo o creíble y más sin saber si realmente existió. Me planteo la posibilidad de que esa revolución social se fundamentó en un grupo de personas que, con sus creencias, contagiaban al resto quienes, a su vez, seguían explicando que había algo más que el ser sumisos de los carniceros que dominaban en ese momento. Pero a las personas nos gusta tener líderes, alguien a quien seguir, alguien a quien escuchar, alguien que, con un buen don de gentes, pueda dar sentido a quienes somos interiormente y alguien con quien nos podamos sentir identificados.

Imaginaos los años que costaría expandir todas esas ideas en ese mundo pasado donde las distancias eran enormes. Viajar a la ciudad vecina era una auténtica odisea y casi nadie podía hacerlo. ¡Se tardaban años! No habían medios para informarse y la esperanza de vida o llegar a una edad avanzada era hasta algo ridículo pararse a pensarlo. ¿Cuánto meritorio es que ese mensaje haya llegado hasta hoy en día? ¿Era posible hacer eso siendo sólo una persona? ¿Tú cómo lo ves?

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