¿Follamos?

in Don Sarcasmo por

Yo no sé que pasa que todavía existe ese tabú hacia la palabra “follar”.

Qué manera más estúpida de marginar a una palabra tan bonita. No te hagas líos, estás aquí porque dos personas decidieron follar. Vale, eres un romántico y quieres llamarlo amor, llámalo am… ¡Follar!

Mira, el amor está bien pero lo que te ha traído a la vida ha sido el sexo. A no ser que seas un experimento de laboratorio de esos que se cocinan con guantes blancos y cámaras de frío. Nada en contra, no me malinterpretes.

Y es que no tiene nada malo pensar en follar o, salir para follar o, follar, sin más.

A mí lo que me jode es levantarme a las 6 de la mañana cada día para ir a trabajar y aguantar a un jefe que odio, que es un retrasado mental y que seguramente no folla y por eso me toca aguantar su mal humor día tras día. ¡Lo veis! Todo se retroalimenta. Ese mismo hombre bien follado sería otra persona. Con suerte hasta te daría los buenos días cuando te lo cruzas al llegar al trabajo. Vale, seguramente no te pague el sueldo que te mereces ni las 4 horas extras que haces cada día por la cara pero eso te pasa por vivir en España donde, por lo visto, ninguno de los que está por encima de ti en el organigrama de tu empresa folla lo suficiente. ¿Tú quieres ser jefe de algo? ¡Deja de follar! Entonces te convertirás en un ser amargado y ruin perfecto para destrozarle la existencia a los demás.

Y me dirás “—ooooohhh! Eres un guarro, un salido y un cerdo, siempre pensando en lo mismo”. Ya claro, y tú no. Tú que te escondes en tu casa para pensar con tus manos e imaginar todo lo que querrías pero que no puedes hacer eres una persona ejemplar y santa.

Reconozco que a veces voy por la calle y no hago más que ver tetas y culos. Mire a donde mire sólo veo escotes, culitos despampanantes y pechugas. ¡Joder… Hay días que hasta los hombres con trajes “están buenas”!

O esos días que terminan en viernes y acabas llamando a tu mejor amigo para tomarte 7 copas con él en cualquier bar. Una copa… dos copas… tres… preparándote para el rechazo inminente, esa negativa y ese NO que, a partir del cuarto cubata, te la pela. Porque, si no es así ¿Para qué te bebes más de 4 copas?

“—¿Aquí a qué hemos venido? —Te preguntas.” A beber, claro está.

Cada uno responderá lo que quiera pero tú sabes muy bien a qué has venido.

Estás en el bar y ya empiezas a ver a todo el mundo en pelotas.

desnudos bar

De toda esa gente que va a los bares y discotecas, sí, siempre hay un guarro que os imagina desnudos. No te preocupes si no te has depilado, esa persona os imaginará a su gusto, igual te prefiere con el arbusto. Cada uno se emociona a su manera.

Yo me doy cuenta que estoy en “modo sexo on” cuando, hablando con mi amigo, a cada frase le añado las dos palabras clave “par de”.

“—¡Joder con la camarera, vaya par… Vaya par de cubatas que nos ha puesto! Y… ¡Vaya par… vaya par de manos tan bonitas y suaves! Y… ¿Qué me dices de ese par de… ese par de ojos que hipnotizan? ¡Qué pena que no tenga un buen par de tetas!”

Y entonces, con el cuarto cubata, empiezas a ver a todo el mundo súper entregado. Todos animándose, bebiendo, riendo. Seguramente contándose sus penas y contando lo muy idiota que es cada uno de sus jefes o de sus parejas… ya sabes, viernes noche.

Esto, a las personas que follan antes de salir a tomar algo o antes de salir de fiesta no les pasa. Porque salen a la calle relajados, felices y con una sonrisa, sin la presión de tener que salir a ver qué pillan (Excluyamos ninfómanos y similares). No me digas que no se ve la vida diferente después de desfogarte. Ya no te sientes como un perro esperando a que tu amo te tire las sobras de la comida al suelo para relamer lo poco que te deja comer. ¡Has follado! ¿Qué más te queda por hacer?

Pero como vivimos en un mundo hipócrita cuando salimos tenemos que pretender que no queremos follar. ¡Vaya estupidez! Y es conocer a alguien y te tiras horas hablando de la crisis, de que en África han encontrado una nueva especie de gusano que no sabes ni cómo se llama, de que hay un tío en un blog escribiendo sobre lo que hace cuando sale de fiesta y de cosas así de ese estilo.

Sería mucho mejor poder acercarte a tu presa, la más débil de la manada, como hacen los leones, sigilosamente, postura felina y…

“—Hola ¿Qué tal? (silencio). ¿Follamos?”

¡No hace falta imaginar tanto y no te escandalices! los gays lo hacen y les va muy bien.

Y es que si lleváramos en la frente marcado el número de los días que hace que no follamos íbamos a entender porque es tan triste este mundo. Y, sólo por vergüenza, follaríamos más. ¿Cuánto hace que no te das una alegría? ¿Una semana, un mes, unos meses, un año? Ya paro de preguntar. Por eso, deberíamos replantearnos cuanto bella es la palabra “follar” y dale el uso que se merece.

El sexo está en nosotros continuamente. No sólo cuando salimos a tomar algo. La cantidad de veces que he visto a mi compañera de trabajo que se agachaba a recoger algo, y ahí estaba esa hucha justo en frente de mí, saludando ¡Qué digo hucha! Hasta los gemelos le podía ver. Por cierto, ¡Vaya par de gemelos! Me vas a decir tú que eso es involuntario, que no hay ánimo de animar al personal, que la culpa es de las marcas de pantalones que los hacen muy cortos de arriba… Pero claro, yo soy el guarro que mira y ella es la mujer inocente que en un descuido me enseña su porta pedos.

Por favor, respetemos a la mujer. No las veamos sólo como “parrusas” andantes.

Lo que sí os puedo decir es que cada hembra es como es. Con sus cosas, sus momentos… Yo con todas las que he estado comparten una misma característica. Algunas eran altas, otras bajas, flacas, gordas, blancas, negras… pero en todas, en la etiqueta ponía “made in China”.

 

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