Hazte gay

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Deja que te cuente así sin rodeos y sin ir a malas, desde el cariño. Hazte gay, maricón, mariquita, bujarrilla… Llámalo como quieras pero siempre con confianza de saber cómo lo dices y a quién.

godgays

Ser heterosexual empieza a ser un quebradero de cabeza. Empieza a ser un trabajo en el que cada día tienes que esforzarte más y mejor si quieres llegar a final de mes y tener tu recompensa. A las mujeres ya no hay quien las entienda, de hecho ni entre ellas se entienden. Eso unido a los nuevos estereotipos masculinos que cada cierto tiempo aparecen. Que si el metrosexual -mariquita no declarado que ha ido degenerando en nuevos especímenes- que si el lumbersexual, que si el barbas de vagabundo rollo hipster que ni él mismo sabe lo que eso significa, que si su polla en vinagre y que si la polla de la polla en vinagre al cuadrado… Yo ya me pierdo y ser uno mismo empieza a ser algo demasiado lineal y aburrido para conquistar a una mujer.

Hoy, desde mi yo escritor al que algunos confunden con mi yo real, no quiero criticar demasiado al sector femenino ya que es el género que más amo y al que le escribo cuentos de amor en mi sección Cuentos.

En el fondo soy un clásico.

Los clásicos seguimos creyendo y seguimos confiando en las mujeres. Pensamos que sus senos o sus culitos respingones nos van a aportar la felicidad que, por muy fan que seas de un equipo de fútbol, nunca podrás conseguir si no aferras tus manos a un cuerpo con vagina.

Podremos lamentarnos de esa bipolaridad femenina incomprensible o de esos cabreos sin sentido. No entenderemos que para ellas un “” quiere decir “no” y un “no” quiere decir “” hasta que deciden cambiar esa norma sin previo aviso. Nos quejaremos de que siempre nos toca pagar ese primer café o esa primera cena sin saber si luego nos llevaremos el pájaro a la cazuela. Y, aún así, como somos clásicos, seguiremos persiguiendo la parrusa soñada. Y, cuando digo parrusa, si no eres de mi zona geográfica, no hace falta ser muy listo para saber que me refiero a la vagina, esa raja oculta entre las piernas de una mujer que tiene más poder hipnotizador que el Ojo de Mordor y que tantos dolores de cabeza me causa.

Tampoco quiero criticar demasiado a esa fauna masculina heterosexual, seguidora de modas, a la que le gusta maquillarse, disfrazarse y vestir con bolsos o complementos, dejarse barbas parasitosas siguiendo los patrones de moda que las mujeres desean y que hacen que los feos y tipos normaluchos como yo tengamos que hacer malabares para ligar. ¡Sí sois muy hijos de puta, que lo sepáis! Yo siempre digo que cada uno puede ir como le salga del pito pero, por lo menos, hacerlo porque os identifiquéis y lo sintáis y no por pretender ser otra persona o el Brad Pitt de turno porque, Brad Pitt, sólo hay uno.

Regresemos al post, estoy aquí para pedir a todos esos hombres indecisos con su sexualidad y con su imagen que os hagáis gays. Y más si estáis buenos.

Ser gay tiene muchas ventajas. Te puedes ahorrar todo el proceso de querer entender a una mujer y esos cambios de humor que se acentúan por la visita mensual de La Roja. Entre los hombres los “” significan “” y los “no” significan “no” haciendo que tu vida sea más sencilla. Podrás descargarte en tu móvil una aplicación para ligar y no perder minutos, horas, días o semanas, como lo hago yo, intentando conquistar a la otra persona. A veces no te hace falta ni saludar diciendo “hola” y con un simple “follamos” puede que te digan que sí. Y, recuerda, un “” con otro hombre es “” por lo que en un caso así, estás ante tu día de suerte que, por cierto, ese día de suerte puede ser cada uno de los 365 días que tiene un año, 366 si es bisiesto. Además, si eres un promiscuo o un guarro nunca te van a crucificar por ello, podrás mandar fotos de tu polla empalmada a tus ligues sin que éstos te lo reprochen y sin esa falsa hipocresía en la que te responden con un mensaje diciendo —Eres un guarro, te voy a eliminar de mis contactos.

Cuanto más gays haya más feliz estaré.

¡Creerme! No hay frase más bonita que la de una mujer diciendo con un suspiro profundo cargado de resignación:
aaaiissss es tan guapo… pero es gay.
No sé si eso me deja tener alguna posibilidad de fecundar a dicha hembra pero, ya sabes, mal de todos consuelo de tontos.

¡Cuánto me alegro!

Todo es una cuestión de oferta y demanda.

Y, he llegado a la conclusión de que si no ligo es básicamente porque hay demasiados hombre heterosexuales. Porque si fuera sólo feo (parte de la ecuación que cumplo sin problemas) pero las mujeres tuvieran mucho menos donde elegir estoy seguro que se agarrarían a mi clavo ardiente deseosas de recibir precisamente eso, un clavo ardiendo y voraz de forma fálica.

Sí, tú, hombre moderno del siglo 21. Hazte gay. Es la nueva moda. Lo de las barbas ya es historia. Deja que todos tus amigos y ligues gays le den al “like” en tus fotos de Facebook. ¡Visualízalo! Cierra tus ojos y siéntete, por un momento, poderoso por ser la carnaza que todos quieren, como se siente una mujer en su día a día. Rodéate de pollas que te suban tu ego para sentirte querido. ¡Eso, que alimenten tu ego! Tu whatsapp echando fuego, tu Facebook recibiendo notificaciones, solicitudes de amistad y mensajes privados sin parar. Elije entre el amplio surtido de gays existente. Tienes a los osos, las loca, las musculocas, los nutrias, los lobos… ¡Joder, estos gays son muy ingeniosos!

Solidarízate con todos esos pobres muchachos como yo que hemos tenido una infancia con escasez sexual iniciada en las noches de los viernes de Canal+ codificado. Nos ha llegado la hora de rascar algo. Seamos un equipo. Tú te sentirás poderoso y yo también. Déjame experimentar lo que es que las mujeres vayan detrás de mí y me rían las gracias. Dame la oportunidad para elegir entre la rubia despampanante de tetas operadas, a la que siempre critico y tildo de tonta pero que en el fondo me gustaría tirarme, o quedarme con la morena con culo de Jennifer Lopez que en una situación normal nunca sabría de mi existencia. Cambiemos entre todos la ecuación de la oferta y la demanda sin importar lo feo que pueda ser yo para hacer un mundo mejor.

Ojo, tampoco quiero que las mujeres se arrastren ante mis pies y pidan clemencia por una mamada un beso ni mucho menos. Porque, recordad, soy un clásico y, como clásico que soy, me gusta el paripé de abrir la puerta del coche o la de la casa a mi posible ligue, dejar que caminen por la parte de dentro de la acera cuando vamos por la calle, regalar unas flores para San Valentín y todas esas chorradas que, si yo fuera el objeto de deseo, me podría ahorrar.

Si es que es una cuestión de felicidad. Tú, hombre moderno, harás feliz a toda una comunidad masculina homosexual que te estará esperando con el culo abierto los brazos abiertos, yo seré feliz porque tendré más posibilidades de sentirme querido y las mujeres… bueno, las mujeres nunca llegan a estar del todo felices, pero eso no es culpa nuestra.

Perdón, había dicho que en este post no me iba a meter con la mujer y, además, no es el tema principal del post. Eso sí, el mundo no sería mundo sin las mujeres. Son las que verdaderamente dominan el planeta. Son la versión humana de la mantis religiosa llevada a la perfección porque ellas sí son las que de verdad eligen qué polla comer o qué polla cortar por lo sano en cada momento. Respetemos y temamos a las mujeres, siempre. Estoy aquí porque he salido de la vajina del vientre de una y, justo por donde salí, es por donde me gustaría entrar en muchas otras mujeres. Mejor llevarse bien con ellas.

¿Os dais cuenta? Al final la vida es tan sencilla que los ciclos se repiten. Las aves migran y vuelven al mismo lugar cada año para aparearse y poner los huevos. Las tortugas igual. La cabra vuelve al monte y el hombre antiguo a la vagina. El hombre moderno… bueno… el moderno es al que quiero convencer para que no lo haga y busque un hábitat más oscura y negra que explorar.

Sólo necesito que unos cuantos hombres modernos decidan cambiarse de acera voluntariamente para allanarme el terreno y llegar a mi meta.

Hagamos de este mundo un mundo solidario. Disfrutemos de la vida. Disfrutemos de estar rodeados de gays y agradezcámosles todo lo que hacen sin ánimo de lucro y sin pedir nada a cambio ¡Los gays molan, seamos más tolerantes coño! ¿Qué es eso de la homofobia?

Pon un gay en tu vida o hazte gay.

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