Me enamoré de los jueves

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Todo empezó un jueves, no podía ser otro día. El día de la semana con el que decidiste llamarte. El día en el que habías decidido citarnos y acordarnos de ti. El día en el que habías decidido que nos olvidásemos de todo para relajarnos, leerte y emborracharnos de tus palabras. El día en el que se alargan los cafés.

Durante unos minutos, los minutos en los que te leo, el mundo se detiene. Porque me gusta entrar en tu cabecita y saber que no soy el único que persigue sueños y que desea atraparlos. Hablas de la vida, del amor y de las amistades. De las anécdotas pasadas y de lo que está por venir. Siento la ilusión y la pasión con la que las yemas de tus dedos acarician cada letra de tu teclado.

Estoy seguro que a más de uno le gustaría sentir una caricia en su mejilla con una de tus manos. Si amas igual que escribes entonces estás llena de vida, entonces estás llena de amor. Y así es como me gusta pensarte. Así es como me gusta saber que son los jueves.

Yo sería el primero que me dejaría acariciar y abrazar por ti para que me susurraras al oído “que seas tan feliz que sólo quieras aspirar a más y que sueñes con volar…” porque a veces sueño que vuelo y a veces sueño que siempre estoy feliz.

A veces sueño que tú, lachicadelosjueves, me abrazas mientras dormimos y a veces sueño que te tengo a mi lado en mi cama un jueves cualquiera. Sueño que te giras en mitad de la noche y que me das un beso.

Pero otras veces sueño que soy yo el que aporrea sin mucho sentido mi teclado intentando encontrar mi momento creativo y no siempre aparece. Sueño que dejo de volar e intento ver en una sopa de letras palabras que ni existen. Entonces me digo a mí mismo que quizás sea mejor esperar a los jueves para leerte.

Me gustaría que me abrazaras y me susurraras de nuevo algo bonito. Porque el secreto de tus palabras está en poder fusionarse con ellas y disfrutarlas cuando nacen de tus manos (cuando escribes) o de tu boca (cuando me susurras). Me taparé los oídos cuando me digan que “las palabras se las lleva el viento” porque más de una se queda conmigo pero en forma de sentimiento o en forma de sonrisa. ¡Dejadme que sonría y dejadme que me emocione a mi manera!

Me dijiste un día que te sentías dulce e inocente como las historia que escribí y me alegró que así fuera. Porque, créeme que, cuando yo escribo de la dulce inocencia, las palabras nacen desde mi pecho. Quizás, cuando escribía mi historia, tuve un día ñoño o un día de esos que tú llamas “boom del sentimiento”. Seguramente ese día era un jueves. Será que los jueves saca mi lado más sensible (o femenino) y más aún desde que te leo.

Es posible que los hombres tengamos que aprender a sentir más de lo que lo hacemos sin avergonzarnos por ello, sin que nos de miedo reconocer que hemos llorado por alguien o reconocer que nos gusta una persona. Sin que nos de miedo a decir las palabras “te quiero” o “te echo de menos”. No estaría mal ser ese príncipe azul (del que a veces hablas) pero sería mejor tratar a la princesa con la dulzura y el cariño que se merece. Cualquier día de la semana es bueno para demostrar tu amor. Aunque yo, siempre preferiré los jueves.

Quizás los hombres deberíamos leer más blogs como el tuyo que nos abrieran los ojos y nos hicieran despertar de este mundo de ignorancia emocional en el que nos hemos encerrado. Ese mundo en el que cavamos nuestra propia tumba. Porque no sentir es estar muerto. Y negar el amor es la forma más rápida de cavar nuestro propio agujero. Como te digo, déjame sentir aunque sólo sean los jueves.

Te animo a que nos sigas hablando de sentimientos y no te pido que cambies. Hasta me hace gracia cuando te enfadas y cambias tu tono agradable de niña buena y educada por el de niña gruñona (aunque sigues siendo dulce). Y no pienso pedirte que cambies porque me gusta cómo eres, porque me gusta como escribes. Porque eres tú. Y esa es la mejor manera de describir a alguien, con un sencillo “tú” que parece que no dice nada pero en realidad lo dice todo.

eres tu

Permíteme que te recuerde que un día te hice llorar y… ¡De verdad que siento que así fuera! Nunca te quise ver con lágrimas en los ojos pero es que hasta con ellas estás guapa. Algún día conseguirás que tus sueños se hagan realidad, de hecho ya lo estás consiguiendo. Es posible que ese día te vuelva a ver con lagrimas en tus ojos, pero de alegría. Entonces estarás mucho más guapa todavía.

Debe de estar cerca el jueves porque ya noto sus efectos. Déjame que no me avergüence por decírtelo porque estoy aprendiendo a sentir y a no pasar vergüenza por ello. Estoy aprendiendo a no encerrarme en una jaula como se le hace a un pájaro para no sentirme atrapado y sin libertad. Estoy aprendiendo a salir de ese agujero que he estado cavando durante tantos años porque me apetece sentirme vivo y ver muchas más cosas de las que encuentro en esa fosa oscura.

Pero permíteme, también, que te recuerde que otras veces te he hice reír. Y tú también me has hecho reír a mí. Aunque no llorar, lo que me sigue dejando en desventaja.

Será que sigues siendo como lachicadelosjueves. Esa niña que siente más de amor que de otra cosa. Esa niña que se emociona y que llora hasta deshidratarse pero que haría cualquier cosa para que los demás no llorasen. Esa niña que reconoce que es una niña normal, como las demás, pero que tiene ese puntito especial que la hace diferente. Esa niña que “lucha, cada día, por ser feliz, por no perder ilusiones, por ponerse sombreros y no sentirse rara por la calle. Por no dejar de luchar, por no dejar de sentir, por no dejar de escribir”.

Será que todavía tengo mucho que aprender. Será que todavía tengo mucho que leer.

Nos vemos el jueves.

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