No pasar la ITV

in Don Sarcasmo por

Hoy os voy a hablar de… NO pasar la ITV, Inspección Técnica de Vehículos para los que odiáis las siglas… Os digo “hoy” como si os hubiera visto antes o si os hubiera soltado otras charlas ayer con la confianza de sentirme cercano a vosotros porque sé que es un tema que puede que os interese o, puede, que hayáis vivido en algún momento.

Todos estaréis pensando en lo que es llevar vuestro coche, vuestra moto… a la ITV. Ese momento tedioso y odioso que supone levantarse una mañana para perder, tranquilamente, un puñado de horas con la esperanza de, si eres afortunado, pasar dicho control a la primera, pagar y sentirte robado.

Pero de este tipo de ITV’s no es de las que os quiero hablar. Más bien os quiero comentar algunas experiencias que se tienen con chicas, sí, sí, mujeres, que NO pasaban la ITV.

¿Hay alguien que no tenga una mancha negra en su currículum? ¡O dos! Mmm ¿Tres? Ejem, ejem.. Dejémoslo ahí.

Vayamos al grano.

Tres ejemplos de no pasar la itv:

Primer ejemplo.
Quién no ha conocido a esa chica… con carita angelical, atractiva, piel tersa y juvenil. Ojitos color canela. Dentadura perfecta cuidada desde la infancia. Pecho natural, no muy protuberante pero bonito. Curvitas con culito respingón. Lencería infantil de “Wini de Poo”… y joder… es quitarle las braguitas de Wini de Poo y te encuentras una pelambrera… ¡Coño con el oso! O mejor dicho, ¡Coño de oso! ¡Cómprate un tanga de Hello Kitty muchacha y ve acorde a tu lencería! Que un poco de bigotilllo es asequible pero un arbusto tiene su trabajo. Que sí, que ya lo sé, que cada uno es libre de ir como quiera pero la inspección es la inspección y no perdona.

Segundo ejemplo.

Qué me decís de ese trolete de mujer… Sí, todos la estáis visualizando al instante ¡Sois muy cabrones! Por si no sois buenos imaginando. Mujer barrilete con tetas inmensas de esas que parecen un culo situado debajo de una barbilla. Mejor tenerlas así a tener más barriga que tetas… Si ese es tu caso, disculpa pero ¡Ahí sí que estás jodida! Carita redonda como la de un “panquemado”, nariz chata modelo Peggy. Eso sí, todo un clásico e imprescindible suplir los estúpidos cánones de belleza actuales siendo al menos súper simpática. En los años 20 probablemente este modelo de mujer sería muy deseada, o en la prehistoria, qué sé yo, pero, para su desgracia, corren otros tiempos. Esa mujer que critica como una loca a toda fémina que pese 10 kilos menos que ella y la tilda de anoréxica… Esa mujer, que cuando le gusta un chico, se enamora de verdad, sobre todo en su etapa de instituto y le persigue hasta la saciedad, sin agotamiento alguno, le manda cartas de San Valentín todos los putos cursos y le hace ver lo muy malas, materialistas y estúpidas que son todas, en especial la chica guapa y delgada que va detrás de ti. Pues ahora digo yo… que levante la mano quien no se haya liado con un trolete de estas características alguna vez. Sssssshhhhhh. Silencio, no digas nada.

Tercer ejemplo.
Y ese “típico” sábado noche en el que vas borracho. Muy borracho. Eso es imprescindible. Sobrio jamás harías algo así (ahora es cuando hago una pausa, silbando y disimulando como si esto no fuera conmigo). Acabas de ligar con la rubia del fondo de la discoteca. ¡¡Pivón!! Es un pivón porque vas borracho, claro, habría que verla sin esas 7 copas de ron que te has jodido de trago. En fin, tampoco es que tú seas Brat Pit. La ves, te fijas y ahí está ella, tan mona. Su pelo liso y largo. Sonrisita. Baila y saca morritos mientras se contornea… Piensas “¡Esta es la mía!” Finalmente, a base de gastarte el dinero en invitarle a cubatas y chupitos, consigues que se ponga muy ciega, mucho más de lo que vas tú, o eso quieres pensar, y accede a irse contigo a casa. Antes, allanas el camino y empiezas a “papártela” en la discoteca. Le tocas el culo. No mucho, lo justito para que no note que eres muy guarro pero, sí, lo eres y lo sabes y ella también lo sabe. Nada de tocarle las tetas. ¡Un respeto eh! Que os acabáis de conocer y esas cosas no se hacen en público. Os subís al coche como podéis. Arrancas, sólo estás pensando en llegar rápido a casa, ¿Para qué? Si luego vas a durar 5 minutos… y eso si tienes un día bueno. Mientras conduces, ella te toca el brazo y te lo acaricia. Y tú, coges el volante bien fuerte haciéndole ver lo muy varonil que eres, apretando bíceps. Que se note que vas al supermercado a hacer la compra y coges todas las bolsas tú sin necesidad de usar un carro. La chica se anima y te empieza a acariciar la pierna… Claro, tú empiezas a tocarle la suya… te lo está poniendo en bandeja. Te toca así, casi de refilón, un poco el paquetillo… ¡Céntrate, céntrate en la carretera coño que os vais a matar! Le pones la mano en su pierna… te vas acercando cada vez más su madriguera, apartas un poco la faldita… llegas a la ingle… y… ¡¡Coño!!! Bueno, ¡No! ¡Poya! ¡Eso es No pasar la ITV! Antes de tunearte, tienes que ver que te lo puedan homologar. No te puedes poner un alerón de esas dimensiones y pensar que no se va a notar.

Lo sentimos mucho, vuelva usted otro día. No ha pasado la ITV.

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