Pobres, ricos, la abundancia y Rockefeller.

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Deja que te cuente que acabo de leer la notica en la que un tal Rockefeller acaba de subir al cielo o, quién sabe, descender al infierno, a los 101 años de edad.

Cuando he visto la noticia he pensado:

—¡No me jodas que el cuervo ese negro al que José Luis Moreno le metía mano por detrás estaba vivo!

Pues no, la noticia hace referencia al fallecimiento del magnate estadounidense David Rockefeller perteneciente a esta dinastía de señores que no pasaban problemas para llegar a fin de mes siendo una clara referencia para explicar los términos desigualdad (no sólo económica) y capitalismo que padecemos hoy en día.

Normalmente, lo primero que nos viene a la cabeza cuando nos hablan de riqueza, desde este punto capitalista, es la idea de amasar una fortuna, tener cuanto más dinero mejor, tener más posesiones… ya sabes, cosas de este estilo. Esto no es más que el reflejo del cáncer mental que llevamos instaurados en nuestro sistema neurológico desde bien pequeñitos y que acaba floreciendo en un amplio abanico de enfermedades de todo tipo cuando te conviertes en un adulto miserable sediento de dinero por pensar que nunca tienes suficiente.

La riqueza de este hombre se estimaba en 2.800 millones de dólares. Y pensaréis, ¡Vaya vida se habrá pegado!

Sinceramente, me ha causado una indiferencia total. Creo que llega un momento que da igual que tengas 500 millones o 1000, o 2000… o 2800 porque lo divertido y anecdótico es que al final, aunque llegues a los 101 años de edad y seas tan rico como para cagar dinero, te toca despedirte de este mundo llevándote contigo el maravillo y mágico número 0.

Eso es. La magia del cero. Te vas a llevar contigo cero billetes de 500 euros. Cero chalets de esos que rompen el paisaje natural de la costa mediterránea. Cero yates en los que hacías tus orgías y fiestas contratando prostitutas o prostitutos.

Así es, cero patatero.

Parece mentira que con los diversos significados y usos de la palabra riqueza sigamos queriendo anteponer el del dinero y posesiones al resto.

El dinero es una herramienta para vivir como lo era antes el trueque. ¿Renunciar a él? Seguramente no. Pero podrirse por tenerlo tampoco.

Si eres de los que siempre dices “no es más rico el que más tiene sino el que menos necesita” quiere decir que estás más cerca del número cero y estás contribuyendo así a que la rama que estudia las patologías humanas se congestione mucho menos lo cual, en España, nos viene de maravilla con tantos recortes en sanidad.

Es muy posible que vivas en la abundancia (no económica) y valores (de verdad y no de mentiras como puedan hacer otros) mucho más otros aspectos y cuestiones de la vida como puedan ser el amor, la amistad, la familia y todas estas cosas que tanto se han puesto ahora de moda con los libros de autoayuda y espiritualidad.

Tampoco te quiero vender humo con estas cosas diciéndote que es momento que encuentres la paz interior y te alejes de todo lo material. Eso le funciona sólo a unos pocos. Además, si Osho, el Rock Star espiritual, no se deshizo de todas esas cosas tampoco lo hagas tú.

Lo que sí me gustaría pensar es que no tenemos que sentirnos pobres por tener menos que otras personas ni ricos por tener más. Y esto vale tanto para los que piensan en una riqueza económica como para los que piensan en abundancia no económica.

Recuerda que buenas y malas personas hay en todas partes. Porque al final todo se reduce a la bondad y maldad, el bien y el mal o el amor y el miedo.

Espero que estés rodeado de personas bondadosas y no topes demasiado con personas que te prometen un método infalible para hacerte rico en tiempo récord, personas que utilizan tu fe para vaciarte los bolsillos mientras veneras al dios de turno, gurús espirituales que se sienten seres superiores mientras hacen justo lo contrario de lo que pregonan, gurús del amor que identifican tus carencias e inseguridades para enseñarte a ligar mientras pagas la mitad de tu sueldo en ellos, curanderos que eructan al sanarte mientras sanean sus cuentas bancarias, curas que abusan tanto de tu confianza como sexualmente de tus hijos… tienes un amplio surtido a elegir así que intenta no cagarla.

Sí, hoy es el día que uno de los hombres más “ricos” que había en el planeta se ha marchado diciendo adiós al capitalismo. Con estas cosas, por ahora, no hay “hasta luegos”.

Yo me pregunto ¿Cuánta abundancia había en su vida? ¿Cuánto amor auténtico recibía de su familia o de las personas que le rodeaban? ¿Estaban con él por amor o por interés? ¿Cuánto solo se sentía? ¿Cuánto daño le hacía ese cáncer por el amor al dinero con el que se había educado? ¿Cuántos momentos de estrés sufrió? Creo que no fueron pocos sabiendo que pasó por 6 trasplantes de corazón.

Y cuanto más preguntas me hago más miedo me daría cambiarme por alguien así. Al fin y al cabo no está mal ser pobre pero vivir en la abundancia.

Y tú ¿Cuánto rico o cuánto pobre eres? Lee, disfruta y comparte si te ha gustado 😉

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