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amor

Allí estaba ella despertándose en su cama.

in Cuentos por

Allí estaba ella despertándose en su cama, totalmente relajada. Eran las nueve y media de la mañana y, por supuesto, no había oído la alarma. Le daba igual.

Madrugar no era de su agrado y siempre agradecía el poder dormir un poco más. La sábana de la cama todavía seguía caliente, al igual que su cuerpo, porque se había fusionado en perfecta armonía con el calor que desprendía su piel.

Le gustaba ese tacto sedoso al dormir y por eso siempre intentaba cubrir su cuerpo con esa sábana, que parecía agradecer tan íntimo detalle, amolándose a su figura desde los pies hasta su pecho. Esta vez no había pijama para ofrecer resistencia al tacto. Sonrió.

Sonrío porque había pasado una noche diferente. Pensó en todo lo que había compartido con ese chico. Los besos, las caricias, los abrazos y, mientras pensaba en él, no pudo evitar acariciarse el cuerpo con las manos. Su mano derecha rozaba ligeramente una de sus ingles mientras que con su mano izquierda se acariciaba el pecho que seguía tan sensible que reaccionaba erizando la piel de su cuerpo y endureciendo sus pezones. Seguir Leyendo

El puente

in Cuentos por

Y allí, al fondo, se iban acumulando todas las almas en forma de luz blanca amarillenta.

Todas tenían que hacer la misma cola para pasar por aquel puente. Ninguna conocía la existencia de esta plataforma porque, desde muy pequeñas, a cada una de esas almas les había contado un cuento diferente sobre lo que pasaría cuando llegara este momento. Unas creían en la idea de subir al cielo, otras en la idea de caer al infierno, muchas no creían en nada.

La realidad era otra.

De forma instintiva hacían la cola de manera sepulcral y siempre en la misma dirección. Nadie les decía por dónde tenían que ir y, sin embargo, todas obedecían al mismo patrón de seguir unas a las otras.

Entonces, se paraban en seco cuando llegaban al puente. Se paraban porque no sabían qué les esperaba y ese puente, de aspecto mitológico, infundía respeto. Delante de ellas se asomaban los primeros peldaños. A unos metros de distancia el puente desaparecía y se perdía en el infinito.

El puente tenía un aspecto muy antiguo. Estaba hecho de madera que parecía carcomida y las barandillas eran unas cuerdas enredadas a modo de trenzas con su única finalidad de evitar que las almas se salieran por los costados. Muchos de los peldaños estaban rotos y otros ni tan solo parecían haber existido. Seguir Leyendo

Tías buenas que no follan.

in Don Sarcasmo por

Deja que te cuente y te hable del misterioso caso de las tías buenas que dicen que no follan.

Creo que estoy siendo un poco vulgar desde el principio y voy a llamar a las cosas por su nombre como ya hice en mi otro post:¿Follamos?

No, no te has equivocado de blog ni has entrado al de Cuarto Milenio por error. Bien es verdad que Iker Jiménez podría dedicar unos cuantos episodios a este misterio incomprensible que me hace pensar, desde ya mismo, en lanzar una recogida de firmas para que lo haga.

¿Realmente existen estas mujeres? ¿Qué les lleva a tomar esa decisión y por qué no follan? ¿Hay manera de hacer que cambien de opinión?

Tú, machito silvestre de las praderas españolas, pensarás que todas las mujeres, por el hecho de ser mujer, tienen una facilidad irrisoria para encontrar el amor follar. He tachado lo de encontrar el amor porque eso ya es otra historia. Seguir Leyendo

Pobres, ricos, la abundancia y Rockefeller.

in Reflexiones por

Deja que te cuente que acabo de leer la notica en la que un tal Rockefeller acaba de subir al cielo o, quién sabe, descender al infierno, a los 101 años de edad.

Cuando he visto la noticia he pensado:

—¡No me jodas que el cuervo ese negro al que José Luis Moreno le metía mano por detrás estaba vivo!

Pues no, la noticia hace referencia al fallecimiento del magnate estadounidense David Rockefeller perteneciente a esta dinastía de señores que no pasaban problemas para llegar a fin de mes siendo una clara referencia para explicar los términos desigualdad (no sólo económica) y capitalismo que padecemos hoy en día.

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Si supieras…

in Cuentos por

Si supieras lo que te echo de menos cada vez que te vas. Cada vez que me dejas solo. Cada vez que decides separarte de mí sin saber cuándo vuelves.

Los segundos son minutos, los minutos son horas y las horas son momentos eternos de espera. Momentos que en tu mundo pasan mucho más fugazmente pero que en el mío nunca terminan.

Sólo tengo ganas de que vuelvas. Quiero saltar, quiero bailar, quiero que mi alegría se desborde cuando siento que me abrazas y acaricias mi pelo. Quiero sentir tus manos en mi piel y quiero que el mundo se pare en ese momento donde sólo existimos tú y yo. Quiero que me digas lo bonito que soy y quiero que me digas lo mucho que me quieres. Quiero que juguemos y quiero pasear contigo y mostrarte que te soy leal y que mi amor por ti es incondicional.

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Aceptando que a veces no acepto

in Reflexiones por

Deja que te cuente un momento de resignación que viví hace unos meses mientras paseaba montado en mi bicicleta por la playa de Santa Mónica.

Era el típico día soleado e idílico que a los Beach Boys nos gusta. A pesar de ser febrero la temperatura era excelente con sus, seguramente, 27 graditos acompañados de una brisa suave. Muchos turistas paseando, más gente con sus bicis y monopatines, deportistas que corren y se ejercitan… ya sabes, el paseo de la playa de Santa Mónica que si no lo has visto nunca o visitado te recomiendo que lo hagas.

Y allí estaba yo, el españolito de turno, feliz en su burbuja pedaleando a paso de dominguero disfrutando de una buena lista de canciones que escuchaba por los auriculares y, posiblemente, pensando en las musarañas.

Momento de relajación y placer que esperas que se prolongue lo máximo posible hasta que, claro, llega un imbécil que se encarga de que este amor platónico por los días con Sol se rompa. Porque imbéciles hay en todas partes y aparecen cuando menos lo esperas y nadie está exento de ellos, incluso si tú eres el imbécil. Seguir Leyendo

Soñando contigo – Kiko Navarro feat. Concha Buika

in Mi Música por

Deja que te cuente que después de unos días en los que el sarcasmo y el humor incomprendido estaban invadiendo las teclas de mi teclado vuelvo a mis andadas musicales dejando de lado esa sátira que parece que no todo el mundo entiende.

Me estaba acordando de mi época festiva de finales de los 90 y principios de la década del 2000 en el que hubo un vació musical, respecto a mis gustos, a la hora de salir y explotar el repertorio ridículo de bailes que se llevaban en aquellos años.

Valencia era una ciudad en donde La ruta del Bakalao había reventado, cual burbuja inmobiliaria, y se resistía a dejarnos. La música máquina estaba muerta y había derivado en lo que mucha gente llamaba cantaditas. Nunca me gustó esa época.

Entonces, llegó el house, con todas sus variantes, que se fue imponiendo poco a poco. Me hice fan de todas esas canciones en las que aún se cantaba y se hacía música de verdad sin tanto sonido inventado en un ordenador. En esas canciones escuchas voces de negras, coros, bajos que llevan la base de la canción, un tío que soplaba el saxofón y se dejaba los pulmones  o el típico mamporreo de los timbales a dos manos.

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Hazte gay

in Don Sarcasmo por

Deja que te cuente así sin rodeos y sin ir a malas, desde el cariño. Hazte gay, maricón, mariquita, bujarrilla… Llámalo como quieras pero siempre con confianza de saber cómo lo dices y a quién.

godgays

Ser heterosexual empieza a ser un quebradero de cabeza. Empieza a ser un trabajo en el que cada día tienes que esforzarte más y mejor si quieres llegar a final de mes y tener tu recompensa. A las mujeres ya no hay quien las entienda, de hecho ni entre ellas se entienden. Eso unido a los nuevos estereotipos masculinos que cada cierto tiempo aparecen. Que si el metrosexual -mariquita no declarado que ha ido degenerando en nuevos especímenes- que si el lumbersexual, que si el barbas de vagabundo rollo hipster que ni él mismo sabe lo que eso significa, que si su polla en vinagre y que si la polla de la polla en vinagre al cuadrado… Yo ya me pierdo y ser uno mismo empieza a ser algo demasiado lineal y aburrido para conquistar a una mujer.

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No comas más

in Reflexiones por

Llevaba un tiempo queriendo escribir un poco sobre el hecho de ser vegetariano, vegano o cualquier otra palabra que terminara en ano. Sí, todo lo que acaba en ano siempre estará de moda ya sea por un motivo o por otro. Cuestión de gustos en la comida.

carne

Ya que has llegado a este blog no te voy a hacer perder el tiempo hablándote de anos, sexo anal, defecaciones, culos operados o cosas así. Quizás otro día.

Finalmente, me he decantado por escribir sobre la comida. De verduras, carne y esas cosas.

Aunque me dirija a ti también me dirijo a mí en un ejercicio de autocrítica y concienciación personal.

No sé si os lo habéis planteado alguna vez, pero… ¿Habéis pensado en dejar de comer carne? Yo he tenido unas cuantas fases, por diversos motivos, en las que apenas como carne y otras en las que he dejado de comerla por completo así como los productos derivados de ella. Adiós a ese jamoncito serrano que te pones en las tostadas, adiós a ese vaso de leche matutino repleto de cereales, adiós a ese filetito de ternera hecho a la brasa… Seguir Leyendo

El patio de mi casa

in Don Sarcasmo por

Me estaba acordando de esa canción de cuando era pequeño que decía:

El patio de mi casa
es particular
cuando llueve se moja
como los demás…”

Si es que mi infancia ya empezó hablando de patios.

el patio

La canción sigue así (y te dejo que la cantes en voz alta para que rememores y recuerdes que una vez fuiste un ser diminuto y no el carcamal que lee un blog de mala muerte como el mío):

“Agáchate,
y vuélvete a agachar,
que los agachaditos
no saben bailar.
Hache, I jota, ka
ele, elle, eme, a,
que si tú no me quieres
otro amante me querrá.

Hache, I jota, ka
ele, elle, eme, o,
que si tú no me quieres
otro amante tendré yo.

Chocolate, molinillo
corre corre, que te pillo
A estirar, a estirar
que el demonio va a pasar”

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