Tías buenas que no follan.

in Don Sarcasmo por

Deja que te cuente y te hable del misterioso caso de las tías buenas que dicen que no follan.

Creo que estoy siendo un poco vulgar desde el principio y voy a llamar a las cosas por su nombre como ya hice en mi otro post:¿Follamos?

No, no te has equivocado de blog ni has entrado al de Cuarto Milenio por error. Bien es verdad que Iker Jiménez podría dedicar unos cuantos episodios a este misterio incomprensible que me hace pensar, desde ya mismo, en lanzar una recogida de firmas para que lo haga.

¿Realmente existen estas mujeres? ¿Qué les lleva a tomar esa decisión y por qué no follan? ¿Hay manera de hacer que cambien de opinión?

Tú, machito silvestre de las praderas españolas, pensarás que todas las mujeres, por el hecho de ser mujer, tienen una facilidad irrisoria para encontrar el amor follar. He tachado lo de encontrar el amor porque eso ya es otra historia.

Qué quieres que te diga, es fácil pensar eso, porque siendo un machito silvestre de praderas y con la limitación cerebral y hormonal que se tiene no hay espacio para más teorías. No hay debate y está claro que un hombre y una mujer a igualdad de guapura o fealdad compiten por resultados bien distintos y en ligas diferentes. El machismo y feminazismo también tienen cosas que benefician a unos y a otros y, oye, hay gente que juega bien sus cartas para aprovecharse. Tú sabes que las mujeres jugando sus cartas son profesionales.

Hago especial mención hoy en esas mujeres que, con los estándares generales actuales decimos que están buenas o pueden considerarse por todos como atractivas y, a pesar de ello, no se comen un colín. ¿De verdad hay mujeres que no saben jugar bien sus cartas?

No creo y en caso de que así sea te resumo: la culpa es nuestra (de los hombres claro está).

¡Te has vuelto loco! ¿Tías buenas que llevan meses sin hacerlo? ¿Y qué culpa tengo yo?

Sí, sí, a mí también me cuesta creerlo y paso de poner la mano en el fuego por ninguna de ellas de si lo que dicen es cierto o no pero, después de escuchar tantas historias, creo que entre todos estamos creando una sociedad cochambrosa para que lleguemos a este punto de sin sentido.

Será porque no quieren, será porque se han vuelto ultra exigentes que lo miran todo con lupa, será que el patio está mal (ya lo decía yo en mi post: El patio de mi casa) y están cansadas de aguantar a tíos indeseables, será que con tanto juguete sexual nos han sustituido por esos grandes miembros de látex motorizados contra los que no podemos hacer nada…

No sé, deben de haber muchos motivos. Si yo tuviera la respuesta para todo esto sería Dios y pulularía penetrando las mentes femeninas, valga la redundancia, para fertilizarlas con nuevas ideas y hacerles entender que la abstinencia sexual es ir en contra de la naturaleza.

Todos estos motivos unidos están creando un nuevo género de mujer independiente y, desafortunadamente, desaprovechado.

Ole por esas mujeres feas que follan como bellacas y rebosan alegría. Porque no hay nada más bonito que unas pupilas brillantes después de haberlo hecho. Follar te cambia la cara.

Si eres un hombre de esos que están siempre con la escopeta cargada hasta en un desierto esperando la oportunidad de poder cazar un pingüino pensarás:

¡Qué injusta es la vida!

Porque, a veces, para muchos hombres, más si eres feo, el éxito es eso, esperar esa pequeña oportunidad que sólo un milagro concedido por una fuerza espiritual suprema te puede conceder. Porque no es lo mismo no follar porque no quieres que no hacerlo porque no puedes. Dedicar todo tu tiempo y todo tu esfuerzo para llevarte un pájaro a la cazuela sin resultados es muy doloroso.

Como hombre, las oportunidades no te llueven del cielo. No es que vayas a abrir tu Facebook un día cualquiera y de golpe y porrazo tengas 69 solicitudes de amistad diarias de 69 tías desconocidas que, además, están buenas. Tampoco vas a tener tu Whatsapp echando humo con 69 mensajes de tías que te mandan 69 emoticonos de corazón o, ni mucho menos, 69 mujeres mandándote fotos de sus 69 parrusas y 138 tetas al descubierto así sin venir a cuento. Ni por la calle te van a acosar con piropos obscenos, ni la fontanera que viene a tu casa te va a desatascar las tuberías ni nada de eso. Tenlo claro.

Eso sí, te queda el consuelo de que todos tus ancestros masculinos han pasado por lo mismo. Mal de todos consuelo de tontos. Todos ellos han tenido que pelear con uñas y dientes desde mucho antes que la rueda fuera inventada para que su pajarito durmiera en un nido calentito. Desde ese hombre de las cavernas que atacaba a su presa por detrás y por sorpresa para fecundarla justo cuando ella se agachaba a beber agua en la orilla de un río… hasta el hombre actual de hoy en día que utiliza su móvil de 900 euros con 6 aplicaciones instaladas para intentar conocer follar a mujeres que esperan encontrar al hombre de su vida. Todos han pasado por lo mismo. Y siempre la misma paradoja.

De alguna manera tú, pobre infeliz, estás aquí gracias a ellos. Después de siglos de lucha, guerras, hambre, enfermedades… aquí estás y en el ADN de tu historia está escrito que eres un guerrero del amor.

Después de esta clase de historia, que seguramente no venía a cuento, quiero que imagines por un momento todo lo que tú (o cualquiera de tus ancestros) harías si fueras una mujer que encima está buena. Todo el poder que tendrías entre tus piernas manos. Explícale tú a tu tatara-tatara-tatara-tatara-tatara-abuelo que hoy hay una cantidad infinita de tías buenas que se van a la cama, noche tras noche, sin disfrutar de la sensación de un buen polvo mientras tú te metes en una página de esas guarras de internet para desfogarte pensando que, quizás, un día, te des un homenaje con una mujer de ese tipo que ves y, a ser posible, sin pagar. Todas esas tropas de asalto desperdiciadas que han acudido a la batalla equivocada. Si fueras tía follarías como si no hubiera mañana. Si estuviera buena te sobrarían por todas partes. El problema es que no eres mujer y, además, piensas como un tío.

No sé, este misterio de ser una tía que está buena y no disfrutar lo veo como tener un Ferrari en el garaje sin sacarlo nunca de paseo, ni tan solo los domingos.

Por favor, si estás buena y has decidido que el regreso a la virginidad es un derecho ¡Piénsalo 2 veces! ¡O 3! solidarízate con cualquiera de estos hombres que necesitan sacar al cavernícola que llevan dentro. No tiene sentido que tus quejas al sexo opuesto o, sencillamente, desgana sexual valgan más que el disfrute personal tuyo o de cualquiera de nosotros.

Quiero que, si das con este post, lo leas detenidamente una vez tras otra hasta que entiendas el sufrimiento que muchos hombres hemos tenido que vivir a lo largo de la historia y que, seguramente, tú estás sufriendo también en silencio.

¿Realmente te merece la pena no follar y no quieres? ¿Realmente eres tan exigente como para sacrificar tan merecido don que la naturaleza te ha regalado? ¿Realmente el patio está tan mal? ¿Realmente hay tantos tíos indeseables? Bueno… quizás esta pregunta retórica no sea necesaria. ¿Realmente ese juguete de goma que mencionaba antes, tipo Rapid Rabbit, es mucho mejor que un miembro humano? Vale… esta pregunta creo que tampoco tendría que formularla… pero, tú, tía buena no follada entiendes lo que te quiero decir ¿Verdad?

Sea como sea… creo que al final todo depende tanto del amor… Sí, de golpe y porrazo mi lado romántico ha aparecido. Porque cuando Cupido te lanza una flecha todas estas renuncias no sirven para nada y tu disponibilidad a abrir el bote de las esencias, del elixir y de la pasión se multiplican por mil y hasta un feo tiene posibilidades, os lo digo yo.

Ya, si con esas no te abres la mente ¡Olvídate!

Y tú ¿Eres de esas tías buenas que no follas y no sabes por qué? ¿Estás esperando a que Cupido te lance sus flechas de amor? Comparte el post con esa persona que sabes que se identificará con estas palabras o, mejor aún, sal de casa y disfruta de la vida 😉

Deja un comentario

Último de Don Sarcasmo

Aznar H.D.P.

Deja que te cuente que el otro día me desperté con una
Go to Top
A %d blogueros les gusta esto: